El camino del Tricolor de cara a la Copa del Mundo

Con la mirada puesta en 2026, la Selección Mexicana comienza un año decisivo que marcará el rumbo de su proyecto mundialista. El Tricolor no solo se alista para competir en la máxima vitrina del futbol, sino que lo hará con el peso de la historia y la ilusión de una afición que espera ver al equipo trascender como anfitrión, condición que México asumirá por tercera vez en una Copa del Mundo.

El reto es mayúsculo. Superar lo realizado en México 1986, cuando el combinado nacional alcanzó los Cuartos de Final, se ha convertido en el objetivo central de un proceso que arranca con una serie de partidos de preparación cuidadosamente programados. Antes del Mundial, el cuadro azteca disputará cinco encuentros amistosos, primero ante selecciones del continente y posteriormente frente a potencias europeas, entre las que sobresale Portugal, duelo que despierta especial expectativa por la figura de Cristiano Ronaldo.

La preparación comenzará el jueves 22 de enero frente a Panamá en el Estadio Rommel Fernández Gutiérrez, para después enfrentar a Bolivia el domingo 25 de enero en el Estadio Olímpico de Santa Cruz. El calendario continuará el miércoles 25 de febrero con el partido ante Islandia en el Estadio Corregidora, compromiso que marcará el regreso del Tricolor a territorio nacional.

Uno de los momentos más significativos llegará el sábado 28 de marzo, cuando México enfrente a Portugal en el partido inaugural del Estadio Banorte, en un duelo que servirá como termómetro ante un rival de jerarquía internacional. La última prueba antes del Mundial será frente a Bélgica, el martes 31 de mayo en el Soldier Field, encuentro que cerrará la etapa de preparación.

En la fase de grupos de la Copa del Mundo 2026, México tendrá actividad en dos sedes. Debutará el jueves 11 de junio ante Sudáfrica en el Estadio Banorte, posteriormente se medirá a Corea del Sur el jueves 18 de junio en el Estadio Akron, y cerrará la primera ronda el miércoles 24 de junio frente al ganador del Repechaje D, nuevamente en el Estadio Banorte.

Con un calendario exigente, rivales de alto nivel y la presión de jugar en casa, la Selección Mexicana inicia el año más importante de su ciclo, con la misión de convertir la localía en fortaleza y aspirar a una actuación que quede grabada en la historia del futbol nacional.