La máquina celeste de Cruz Azul reafirmó su gran momento futbolístico al imponerse como visitante 0-2 ante Rayados de Monterrey en la cancha del Estadio BBVA, resultado que coloca al conjunto dirigido por Nicolás Larcamón como líder general de la Liga MX.

En contraste, el equipo regio comandado por Dominic Torrent atraviesa uno de sus momentos más complicados de los últimos años, sumando una nueva derrota en casa y dejando muchas dudas en su funcionamiento.

Golpe tempranero y control celeste

El encuentro arrancó con intensidad. Apenas al minuto 8, la Máquina tuvo la oportunidad de adelantarse desde los once pasos tras una falta sobre Gabriel Fernández, pero José Paradela desperdició la pena máxima. Sin embargo, el dominio celeste encontró recompensa al 17’, cuando Carlos Rotondi sacó un disparo cruzado desde fuera del área que se incrustó pegado al poste izquierdo para el 0-1.

Monterrey intentó reaccionar y estuvo cerca con un disparo de Sergio Canales que se estrelló en el larguero al 21’, pero la zaga cementera y Andrés Gudiño resistieron los embates albiazules.

VAR, presión regia y sentencia final

En el complemento, Cruz Azul amplió la ventaja al 62’. Agustín Palavecino tomó el balón fuera del área y con un derechazo raso venció a Luis Cárdenas para el 0-2 definitivo. Previamente, el VAR había intervenido para invalidar una acción que pudo cambiar el rumbo del encuentro, marcando “No fue penalti” a favor de Monterrey al 90+2’.

Rayados se volcó al frente en los minutos finales con múltiples tiros de esquina y remates de media distancia, pero la contundencia no apareció. Óliver Torres, Luca Orellano e Iker Fimbres intentaron sin éxito ante una defensa bien plantada.

Tras nueve minutos de agregado, el silbatazo final confirmó la victoria celeste.

Liderato y crisis

Con este resultado, Cruz Azul no solo suma tres puntos de oro en una de las plazas más complicadas del país, sino que se instala en la cima del torneo, confirmando el proyecto sólido de Larcamón.

Del otro lado, Monterrey vive una etapa de incertidumbre. La derrota en casa profundiza la crisis futbolística y enciende la presión sobre el cuerpo técnico.