Afición mexicana rompe el hermetismo de Inglaterra y recibe con abucheos a los Tres Leones

La Selección de Inglaterra intentó pasar desapercibida en su llegada a México de cara al duelo de octavos de final de la Copa del Mundo frente al Tricolor, pero los esfuerzos del equipo europeo fueron insuficientes. Decenas de aficionados mexicanos lograron localizar el hotel de concentración y recibieron a los ingleses entre abucheos y gritos de apoyo para la escuadra nacional.

Después del ambiente que los seguidores mexicanos generaron durante la concentración de Ecuador antes del partido de dieciseisavos de final, la Federación Inglesa decidió extremar precauciones para evitar una situación similar. Como parte de su estrategia, el equipo reservó habitaciones en dos hoteles ubicados en la zona de Santa Fe con la intención de despistar sobre su verdadera sede de concentración.

Sin embargo, el fuerte despliegue de seguridad terminó por revelar el lugar elegido. Inglaterra aterrizó cerca de las seis de la tarde en el aeropuerto de Toluca, desde donde fue trasladada bajo un amplio operativo policial hasta su hotel. Al llegar, el inmueble ya contaba con vallas metálicas y un perímetro de seguridad de aproximadamente 500 metros para impedir el acercamiento de los aficionados.

Las medidas no fueron suficientes. Oficinistas, trabajadores y residentes de la zona, además de seguidores de la Selección Mexicana, se congregaron en las inmediaciones del hotel para hacer sentir la presión al conjunto europeo desde su arribo. Incluso, un dron sobrevoló el área mientras los aficionados coreaban “¡México! ¡México!” y lanzaban abucheos al paso de los jugadores ingleses.

Entre los futbolistas que encabezaron la llegada destacaron el capitán y goleador Harry Kane, así como el mediocampista del Real Madrid, Jude Bellingham, quienes caminaron hacia el hotel escoltados por elementos de seguridad sin poder evitar el ambiente hostil preparado por la afición mexicana.

Con este recibimiento, los seguidores del Tricolor buscaron aportar su apoyo desde antes del silbatazo inicial, en espera de que el ambiente juegue a favor de México en el esperado enfrentamiento ante Inglaterra por un lugar en los cuartos de final del Mundial 2026.