De las gradas al diamante: Roque Gutiérrez cumple el sueño de jugar con Algodoneros

Durante años, Roque Gutiérrez vivió a los Algodoneros de Guasave desde las gradas. Hoy, aquella ilusión de niño dejó de ser un sueño y se convirtió en realidad: el lanzador derecho ya viste el uniforme del equipo de su ciudad y llega decidido a defenderlo hasta el último juego de la temporada.

El oriundo de la sindicatura de Estación Bamoa arribó a la novena blanquiazul procedente de los Águilas de Mexicali, organización con la que disputó sus primeras cuatro campañas en la Liga Mexicana del Pacífico. Sin embargo, su llegada a Guasave tiene un significado especial, pues desde hace tiempo buscaba la oportunidad de jugar para el equipo que apoyó desde pequeño.

“Guasave es mi ciudad y también soy un fan de este equipo. Cuando no jugaba con ellos, yo estaba en las gradas apoyándolos”, recordó Gutiérrez, quien creció viendo jugar con Algodoneros a su tío Gabriel Gutiérrez y a Leo Heras.

Ahora, el panorama es completamente distinto. Ya no estará entre los aficionados observando el juego, sino sobre la loma defendiendo los colores que tanto tiempo alentó desde las tribunas.

Un nuevo reto en la rotación

Gutiérrez también tendrá una responsabilidad diferente con Algodoneros. Durante sus cuatro temporadas con Mexicali trabajó principalmente como relevista, pero desde que se concretó su incorporación al conjunto guasavense recibió una encomienda distinta por parte del cuerpo técnico: formar parte de la rotación abridora.

El derecho ya conoce esa función, pues es el rol que ha desempeñado en las sucursales de los Dodgers de Los Ángeles, organización a la que pertenece.

“Desde que se concretó mi llegada a Algodoneros, Alejandro Ahumada me dijo que me quería para estar en la rotación abridora y ese será mi rol”, explicó.

Su incorporación a la pretemporada se retrasó un poco debido a las negociaciones con los Dodgers. Gutiérrez buscaba algo muy concreto: tener la libertad de jugar con Guasave sin restricciones y, sobre todo, permanecer con el equipo hasta el final de su participación.

La petición tuvo una razón especial.

“Venía al equipo de mi ciudad y quiero llegar con ellos hasta el final”, señaló.

Finalmente, el lanzador consiguió el permiso para jugar sin un límite establecido de entradas o días, por lo que estará disponible para Algodoneros hasta donde llegue el conjunto.

El sueño que falta por cumplir

Vestir el uniforme de Guasave era uno de sus grandes objetivos. Ahora tiene uno todavía mayor: ayudar al equipo a conquistar el campeonato.

Gutiérrez reconoce que comparte el mismo anhelo de la afición y de sus compañeros: levantar el trofeo de campeón.

Por eso, antes de incorporarse al equipo, habló con la organización de los Dodgers para explicarles que esta oportunidad representaba algo distinto para él. No se trataba simplemente de cambiar de equipo dentro de la Liga Mexicana del Pacífico, sino de regresar a casa para jugar con la novena que aprendió a querer desde las tribunas.

El primer sueño ya se cumplió. Roque Gutiérrez pasó de ser aficionado a convertirse en Algodonero.

Ahora buscará escribir el siguiente capítulo de esa historia desde el montículo y, de ser posible, hacerlo con un campeonato en las manos.