Aaron Judge esperaba más refuerzos en Yankees

La aparente calma que marcó el inicio del receso de temporada en el Bronx no pasó inadvertida dentro del clubhouse. Mientras otros equipos del Este de la Liga Americana reforzaban sus plantillas con movimientos rimbombantes, en Nueva York predominaba la prudencia. Y esa espera generó inquietud, incluso en su capitán.

Aaron Judge reconoció que expresó su sentir a la directiva al considerar que la organización debía actuar con mayor contundencia. “Al principio, fue bastante difícil de ver”, admitió. “Somos los Yankees. Tenemos que salir y conseguir las piezas correctas para terminar lo que empezamos”.

Tras una campaña de 94 victorias que concluyó con eliminación en la Serie Divisional, la expectativa era alta. El movimiento que marcó el rumbo llegó en enero con la renovación de Cody Bellinger por cinco años y 162.5 millones de dólares, una gestión que el propio Judge había respaldado.

La directiva complementó el proyecto con la continuidad de Trent Grisham y la incorporación del veterano inicialista Paul Goldschmidt, movimientos que reforzaron la confianza del capitán en la construcción del roster.

“Fue difícil al inicio porque veíamos movimientos pequeños”, explicó Judge. “Pero cuando cerramos lo de Bellinger, mantenemos a Trent y sumamos a alguien como Goldy, creo que estamos en una buena posición”.

Lejos de interpretar la continuidad como conformismo, el jardinero ve en ella una oportunidad de reivindicación. Considera que mantener la base del equipo brinda cohesión y experiencia, factores determinantes en una división altamente competitiva.

Aunque el año anterior quedó corto en términos de postemporada, Judge se mostró convencido de que el grupo tiene los argumentos para competir por el título divisional. En el Bronx, la exigencia es permanente y la meta no cambia: volver a octubre con aspiraciones reales de campeonato. Con la voz de su capitán escuchada y atendida, los Yankees encaran la nueva temporada con ambición renovada.