César Arturo Ramos relata su experiencia tras quedar varado en Qatar

El árbitro mexicano César Arturo Ramos Palazuelos vivió momentos de tensión e incertidumbre luego de quedar varado durante cinco días en Qatar, tras el estallido del conflicto en Medio Oriente que provocó el cierre del espacio aéreo y obligó a realizar un aterrizaje de emergencia al vuelo en el que viajaba.

Ramos, quien forma parte del grupo de árbitros seleccionados para la Copa del Mundo de 2026, llegó finalmente a la Ciudad de México tras una complicada travesía que combinó trayectos por tierra y aire, luego de permanecer varios días resguardado en un hotel junto a sus compatriotas Alberto Morín y Marco Bisguerra.

El silbante mexicano relató que durante su estancia en Qatar vivieron jornadas de constante tensión debido a los bombardeos que se registraban en la zona.

“Dormíamos poco, nos despertaba a veces el sonido de las bombas. Dormíamos con el pasaporte en la mano, una credencial o tarjeta lista por si teníamos que salir de inmediato. Estábamos atentos todo el tiempo a las redes sociales del gobierno de Qatar y de la embajada”, explicó Ramos.

El árbitro también describió cómo los estallidos se escuchaban a la distancia y provocaban que el edificio donde se hospedaban se estremeciera.

“De repente escuchabas un estallido a lo lejos, no veías la explosión, pero se cimbraban las habitaciones y los vidrios. De inmediato llegaba una alerta del gobierno local a los celulares para que nos resguardáramos y no saliéramos a la calle. No salimos ningún día, apenas a la puerta del hotel para tomar aire. Del sol ni hablamos, eso hacía más larga la estancia. Fue algo similar a lo que vivimos en la pandemia”, comentó.

El conflicto provocó que el avión en el que viajaban tuviera que aterrizar de emergencia cuando el espacio aéreo fue cerrado por los bombardeos. A partir de ese momento comenzó una espera de cinco días mientras buscaban una alternativa para salir del país.

Finalmente, decidieron abandonar Qatar por vía terrestre en un trayecto de aproximadamente siete horas, una decisión que implicaba riesgos.

“Fueron duras esas horas por tierra. Nos dijeron que si salíamos así era por nuestra cuenta. Teníamos la documentación y apoyo consular, pero no una escolta. Había muchos controles, nos bajaban, revisaban todo, hasta huellas dactilares. Había mucha gente intentando hacer lo mismo”, relató.

Ramos explicó que las autoridades locales recomendaban no abandonar el país por tierra, pero ante la falta de opciones decidieron emprender el trayecto.

“La recomendación era que nadie saliera por tierra, pero cuando vimos que la situación no se podía controlar, tomamos la decisión. Creo que fue la más correcta, porque de otra forma quizá todavía estaríamos allá”, concluyó el árbitro mexicano.