El Girona firmó la campanada de la jornada 24 en LaLiga tras imponerse 2-1 al Barcelona en un duelo que se definió en los minutos finales y que dejó a los culés con las manos vacías pese a su dominio en amplios lapsos del encuentro.

La primera mitad fue intensa, con opciones claras para ambos conjuntos. Barcelona estuvo cerca de abrir el marcador en varias aproximaciones de Raphinha y Lamine Yamal, pero el momento clave llegó al 45’. Dani Olmo fue derribado dentro del área y el árbitro señaló penalti. Lamine Yamal asumió la responsabilidad, aunque su disparo se estrelló en el poste derecho, desperdiciando la oportunidad de irse al descanso con ventaja.

En el complemento, el conjunto blaugrana encontró recompensa al 59’, cuando Pau Cubarsí conectó de cabeza un centro de Jules Koundé tras un tiro de esquina para el 0-1. Sin embargo, la reacción local fue inmediata. Al 61’, Thomas Lemar igualó el marcador tras una asistencia de Vladyslav Vanat, devolviendo la paridad y encendiendo el ambiente en Montilivi.

El partido se tornó de ida y vuelta en el tramo final. Barcelona insistió con los ingresos de Robert Lewandowski y Ronald Araujo, generando peligro constante, pero se topó con una defensa que resistió bajo presión.

Cuando el empate parecía definitivo, llegó el golpe decisivo. Al minuto 86, Fran Beltrán aprovechó una asistencia de Joel Roca para definir raso al poste izquierdo y firmar el 2-1 definitivo. El cierre fue dramático: Joel Roca se fue expulsado al 90’+9’, Vitor Reis vio la amarilla y Barcelona volcó todo al ataque, pero los remates de Lewandowski, Ronald Araujo y Roony Bardghji no encontraron destino de red.

Con el silbatazo final al 90’+11’, Girona consumó una victoria de carácter que sacude la parte alta de la clasificación y reafirma su condición de rival incómodo. Para Barcelona, la derrota representa un duro revés tras un partido en el que generó oportunidades, pero pagó caro la falta de contundencia, incluida la pena máxima fallada.

Barcelona pierde la punta y ahora el nuevo líder de la tabla en España es el Real Madrid, el equipo de Arbeloa llegó a 60, mientras que los de Flick se quedaron con 58