Lando Norris escribió su nombre en la historia grande del automovilismo al coronarse como el nuevo campeón de la Fórmula 1, tras una carrera en Yas Marina donde McLaren ejecutó una estrategia impecable para asegurar el primer título mundial del británico. Fue la culminación de una temporada de 24 Grandes Premios, nueve meses de intensa competencia y numerosos cuestionamientos que hoy quedaron silenciados.

Desde el arranque, Oscar Piastri fue el eje de la estrategia papaya. El australiano dominó buena parte de la carrera al extender su primer stint y no detenerse en pits a mitad del recorrido, controlando el ritmo en la zona media y conteniendo a los rivales directos de su compañero. Esa labor permitió que Norris mantuviera el margen necesario para asegurar los puntos que definieron el campeonato, respaldado por un McLaren MCL39 que solo fue vulnerable frente a Max Verstappen en momentos puntuales del año.

Con este título, Norris se convierte en el 35º campeón en la historia de la Fórmula 1, consagración que llega después de haber vivido tanto la gloria como la frustración en Abu Dhabi. Esta vez, la balanza se inclinó hacia su mayor sueño, impulsado por un equipo que mostró madurez, ambición y una ejecución perfecta en la pista.

La temporada también dejará como recuerdo la remontada monumental de Verstappen, quien, con un rendimiento inferior al de Norris, quedó a solo dos puntos de arrebatar el campeonato en un cierre dramático que evocó la campaña de 2012 de Fernando Alonso. El español, por su parte, cerró su etapa con Aston Martin llevándose un meritorio sexto lugar en Yas Marina antes de mirar hacia 2026, cuando Adrian Newey le pondrá en las manos su última gran oportunidad para pelear por la corona.

El nuevo monarca es Lando Norris. McLaren vuelve a la cima. Y la Fórmula 1 se prepara para un 2026 que promete ser igual de electrizante.