Esposa de Ángel Correa denuncia amenazas contra su familia tras rumores de su salida de Tigres
La incertidumbre sobre el futuro de Ángel Correa en Tigres ha trascendido el terreno de juego y derivó en un episodio preocupante fuera de las canchas. Sabrina Di Marzo, esposa del delantero argentino, denunció públicamente haber recibido amenazas e insultos en redes sociales, dirigidos no solo hacia ella y el futbolista, sino también contra sus tres hijas.
A través de una historia publicada en su cuenta de Instagram, Di Marzo expresó su molestia por los mensajes que ha recibido en los últimos días, presuntamente de aficionados inconformes con la inminente salida del atacante del conjunto felino.
“En los últimos días recibí cientos de amenazas y puteadas, no solo para nosotros sino para mis hijas también, y eso sí que tiene un límite”, escribió.
La esposa del campeón del mundo con Argentina lamentó que las críticas hayan involucrado a menores de edad y pidió respeto para su familia, evitando profundizar sobre los motivos que rodean la situación contractual del futbolista.
“Es fácil humillar. Podría decir millones de cosas que prefiero callar. Pero con las niñas, no”, manifestó.
En el mismo mensaje, hizo un llamado a detener los ataques y las descalificaciones, asegurando que muchas personas desconocen lo que realmente ocurre detrás de la posible salida de Correa.
“Dejen de amenazar y de insultar sin saber la historia. Todo tiene un límite. Respeto por tres niñas de 10, cinco y tres años. El tiempo siempre da la razón y está en el lugar correcto”, añadió.
Horas después de realizar la denuncia, Sabrina Di Marzo optó por desactivar su cuenta de Instagram, aparentemente como medida para frenar el flujo de mensajes ofensivos.
El futuro de Ángel Correa continúa siendo incierto, aunque diversos reportes apuntan a que su etapa con Tigres estaría cerca de llegar a su fin. Mientras tanto, la situación ha generado preocupación por el nivel de hostilidad que ha alcanzado en redes sociales, donde las amenazas contra familiares de los futbolistas vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre los límites entre la pasión deportiva y la violencia digital.
